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¿Qué está ocurriendo a nivel internacional?

¿Qué está ocurriendo en el mundo? Muchas personas genuinamente quieren entender qué significa el caos de información, desinformación y enfrentamientos que hay en tantos niveles actualmente.


No es por una lección aprendida en Irak, es porque el gobierno británico sirve al Vaticano.
No es por una lección aprendida en Irak, es porque el gobierno británico sirve al Vaticano.

Para entender el presente, hay que conocer el pasado. Si no conoces la historia de Ucrania, no puedes comprender la guerra que Putin declaró a Zelenski. Si no entiendes el alzamiento del régimen islámico en un país persa (Irán), no entiendes su actualidad. Si no conoces las telarañas internas de poder, corrupción y redención que se mezclan dentro de los Estados Unidos, no entiendes qué está haciendo Trump. Si no conoces la historia de Israel, desde los tiempos de las guerras de Canaán, el imperio romano, las guerras islámicas, la caída del imperio otomano, el regreso de los judíos a su tierra natal y la visión política anti-occidental usada por gobiernos árabes/musulmanes, no comprendes lo que ocurre en Medio Oriente. Yo no puedo hacerte el trabajo de estudio que tú debes hacer, pero puedo aportar algunas luces que algunos difícilmente pueden ver en su búsqueda genuina de esa verdad social actual.


Irán ha establecido un régimen islámico radical desde 1979. Al principio líderes de Israel y EE.UU. (por orden secreta del entonces presidente Ronald Reagan) cometieron el gran error de armarles para la guerra que Irán tenía contra Iraq (contra Sadam Hussein) en 1985. Ni Ronald Reagan ni Shimon Peres (entonces primer ministro de Israel) quisieron hacer caso a sus servicios de inteligencia extranjeros. Nahum Admoni (director del Mossad) habló con William Casey (director de la CIA), sobre las preocupaciones de esto, y de cómo los mantuvieron al margen. Ellos compartieron su preocupación de que financiar y armar a Irán jugase el día de mañana en su contra, y así fue. Secretamente, los gobiernos de EE.UU., China, Polonia, Bulgaria, Suecia y Bélgica enviaron a través de aviones israelís armas para que Irán derrocase a Sadam, y ese fue el verdadero inicio del problema actual con Irán. Cuando Sadam Husein cae en 2006, durante la Segunda Guerra del Golfo, ya no había enemigo para justificar la política de Irán, así que tenían que elegir un nuevo chivo expiatorio. No podían usar a China, Corea del Norte o Rusia porque eran aliados, así que aprovecharon la leyenda anti-judía y la usaron de marco político. La estrategia de política islámica y árabe desde la caída del imperio romano ha sido satanizar a los occidentales, para así justificar sus regímenes. Sin un demonio a quien culpar, no hay cómo orientar o motivar a las masas hacia el militarismo, y justificar crecimiento armamentístico y acciones bélicas.


Tras la caída del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, el mapa de Oriente Medio se redibujó mediante una serie de promesas y pactos, algunos de ellos contradictorios entre sí, lo que sentó las bases de la hostilidad actual. Primero el Acuerdo Sykes-Picot (1916) - "El Reparto Secreto", que fue un pacto secreto entre el Reino Unido y Francia (con el aval de Rusia) para dividirse las zonas de influencia en Oriente Medio tras la derrota otomana. Lo que hizo fue trazar líneas artificiales en el desierto ("líneas en la arena"). Francia se quedaría con el control de lo que hoy es Líbano y Siria; Gran Bretaña con Irak y Jordania. Se propuso que Jerusalén y parte de la región estuvieran bajo una "administración internacional". Este acuerdo ignoraba totalmente las promesas de independencia hechas a los árabes y los derechos históricos de los judíos. Fue el origen de la desconfianza árabe hacia las potencias europeas. Así, cunado los judíos regresaban a su tierra desde Europa, las políticas árabes encontraban la excusa de “invasión occidental” que legitimara la acción defensiva violenta. Ellos no hablaban de sus hermanos regresando a su tierra, sino de los occidentales disfrazados de judíos que quieren imponer cultura europea y eliminar el islam.


Pero siguió la Declaración Balfour (1917) - "El Reconocimiento del Hogar Judío". Esta fue una carta enviada por el ministro de Exteriores británico, Arthur Balfour, al líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, Lord Rothschild, donde le decían, <<El Gobierno de Su Majestad contempla con beneplácito el establecimiento en Palestina de un Hogar Nacional para el pueblo judío.>> Esto no era más que una estrategia de la corona británica que obedecía a los intereses del Vaticano. No fue una "concesión de tierras", sino el reconocimiento legal de que el pueblo judío tenía un derecho histórico a retornar a su cuna ancestral, aunque detrás había otros que miraban esto como un posible activador de una disputa entre hermanos que podría destruirlos mutuamente y allanar el camino para que el papa pudiera finalmente establecer su trono en Jerusalem. Aunque esto fue la base jurídica que luego se incorporó al Mandato Británico de la Sociedad de Naciones, podía ser ambivalente dependiendo de quien pujase de qué lado.


La Correspondencia Husayn-McMahon (1915-1916). Este es el punto que los detractores de Israel suelen usar para hablar de "traición británica". Los británicos prometieron al jerife de La Meca (Husayn ibn Ali) el apoyo para un gran reino árabe independiente a cambio de que se rebelaran contra el Imperio Otomano (la famosa "Rebelión Árabe" de Lawrence de Arabia). El texto excluía ciertas zonas de esta promesa. Los árabes interpretaron que la región otomana que en los mapas aparecía denominada ‘Palestina’ (la histórica Judea) estaba incluida; los británicos argumentaron que no. Esta interpretación contradictoria alimentó la hostilidad árabe inicial. Entonces llegó el Acuerdo Faysal-Weizmann (1919) - "El Pacto Olvidado". Este es un dato demoledor, ya que demuestra que originalmente hubo un acuerdo de paz y cooperación entre árabes y judíos. Los protagonistas fueron el Emir Faysal (líder de la rebelión árabe e hijo de Husayn) y Chaim Weizmann (líder sionista). El pacto fue que Faysal aceptó la Declaración Balfour y el establecimiento del hogar judío en el área otomana llamada Palestina por los romanos (es decir, la histórica Judea), siempre que los británicos cumplieran su promesa de independencia para el reino árabe en Siria e Irak. ¿Qué pasó? Francia expulsó a Faysal de Siria y los británicos no cumplieron su parte del trato árabe. Al romperse el sueño del "Gran Reino Árabe", los líderes árabes radicalizaron su postura contra el proyecto judío, usándolo como chivo expiatorio de su frustración contra Europa.

A partir de ahí fueron décadas de hostilidad y guerras motivadas por los líderes de esas nuevas naciones árabes (fracciones del antiguo imperio otomano) contra la tierra de Israel. El Mossad había entrenado agentes "negros" (que en jerga del servicio secreto quiere decir que son musulmanes o árabes) para defenderse desde el norte contra los grupos radicales de Asad (Siria), pero al caer Arafat y debilitarse Hezbola, Irán encontró una oportunidad para extender su guerra sin dar la cara ni ser juzgado internacionalmente. Seguidamente hizo lo mismo con Hamás, un grupo islámico de Gaza que empezó como visión política, pero siguió el camino de la OLP y los Hermanos Musulmanes, grupos radicales que matan a cualquiera que no siga la chia (una vertiente extrema del islam). Eso implicaba matar suníes (musulmanes de corte más suave), otros grupos musulmanes (como los alauíes o chiíes no afines a sus ideologías) u occidentales (cristianos, judíos, ateos, etc.).


Egipto fue de los primeros que tuvo que tomar cartas en el asunto, pero salió escaldado, así que prefirió protegerse. En 2008 el primer ministro de Israel (Ariel Sharon) ordenó a los colonos israelíes en Gaza que regresasen a Israel. Entonces, tras años de estabilidad en Gaza, empezó un declive. Los israelíes habían proveído escuelas, hospitales, seguridad, agua, electricidad, etc. en la franja de Gaza, mientras convivían con los gazatíes. Sube entonces al poder Hamás y comienza un régimen contra su gente y una misión de usar la frontera con Israel para atacar a Israel, bajo pretexto de que han ocupado su tierra (lo cual está tal lejos de la realidad como la Tierra lo está del Sol). Entonces, para poder financiar sus agendas, Irán estuvo desde entonces tanto trayendo financiación a Hezbola en Líbano como a Hamás en Gaza, mientras también enviaban armas, tal como lo hacía Rusia. Con la guerra de Ucrania, Rusia dejó de proveer armas que él mismo necesitaba, lo cual abrió el mercado de Europa del este para armar a los grupos insurgentes, tanto de Gaza y Líbano como sus enemigos, los diversos grupos armados de la región de Siria y Kurdistán. El negocio de armas ha beneficiado incluso a otros países de Europa, que hasta el presente se benefician de las guerras en Medio Oriente y África.


¿A dónde nos lleva eso a la actualidad y su relación con los países de izquierda? Ciertas oligarquías financian una dictadura mundial que quieren establecer a nivel mundial, usando la ONU, la OTAN, la OMS, el FMI, etc. Estos sistemas son extensiones de poder de la Commonwealth (de la corona británica), y la sujeción completa al poder global que tiene la nobleza negra (dinastías papales, venecianas y genovesas). Su plan es establecer Jerusalem como nueva Santa Sede, eliminando tanto al pueblo judío como a los musulmanes, ambos grupos que son opuestos a la iglesia católica. El centro de poder estaría en Bruselas, el eje de poder estaría bajo un único gobernante mundial, con una sola moneda digital, un ejército mundial y una religión mundial. Esto sería el fin de toda bandera, frontera, himno y constitución nacional, dividiendo al planeta en 10 secciones administradas por 10 individuos que obedecerían a este dictador planetario. De esta manera, el imperio católico romano realizaría su última mutación hacia un último imperio de carácter tecnocrático (el Big Brother Tech, o Gran Hermano tecnológico), donde toda persona que no lleve un dispositivo subcutáneo de identificación, no tendrá acceso a ningún servicio ni forma de comercio.


Ahora bien, desde la Reforma de Lutero en Alemania y tras los acuerdos de Trento, la iglesia católica estableció una orden de poder que se infiltraría en toda nación para lograr ese fin de gobierno mundial: los jesuitas. Ellos son los dueños de Hollywood, los medios de comunicación, las principales universidades y los principales centros de investigación, y a través de la orden de Malta y Colón, controlan a la CIA, la NSA, el MI5 y el MI6. El choque ocurre cuando Donald Trump decide no doblegarse al papa, negarse a seguir sujetándose al Vaticano y a las castas venecianas, todos los cuales son amos del sistema de derecho a nivel mundial y el sistema de comercio, donde 195 países del mundo han sido corporatizados y sujetos a la Ley de Marítima (Derecho Internacional, Derecho Estatutario, Derecho Mercantil, Derecho Bancario, Derecho Contractual, etc.) que controlan las castas de Venecia (descendientes del senado romano). Así, Putin y Trump, con los ejércitos más grandes y poderosos del mundo, le plantan cara al que se creía omnipotente por 2000 años, y que no tiene capacidad bélica contra ellos, pero sí tiene a los medios de comunicación. Ahí se combina todo, y se explica la retórica permanente de izquierda de los medios de comunicación (las rameras de la Agenda 2030 de estas ancestrales oligarquías).


Todo es una guerra de la iglesia católica contra protestantes, ortodoxia rusia/griega, judíos y musulmanes. Israel es defendido por judíos y protestantes; Trump es apoyado por protestantes y judíos; Putin es apoyado por la ortodoxia rusia. Todos ellos amenazan al dios de este mundo: el papa. Y amenazan todo por lo cual han luchado y mantenido la nobleza negra y el Illuminati. Dado que el islam está sometido a la iglesia católica, ellos les han utilizado desde la caída del imperio otomano para que judíos y árabes se destruyan mutuamente y la iglesia católica no tenga más oposición que los protestantes, a los cuales sería los último en eliminar, haciéndolo por medio de una dictadura global tecnocrática. Todo el que se declare protestante será considerado enemigo del Estado. Como los protestantes también han sido sometidos por la iglesia católica (con su llamada Agenda Ecuménica), la rebelión de los protestantes usando a Trump es un nuevo acto de traición.


Ahora puedes entender por qué los noticieros dicen las canalladas que dicen, y porqué tergiversan los hechos, porque el malo en tu país es Trump, Putin, Bukele (un palestino), Milei, Lukachenko o Israel – y que de haber ganado elecciones Bolsonaro, también lo habrían atacado -, porqué temen al expansionismo del PCCh, aun cuando no se decante por la visión de estos anteriores mencionados. La cuestión es simple, aunque China no sea cristiana, musulmana o judía, comparte la visión de estos otros líderes: la protección de la integridad de la familia y los valores tradicionales que quiere borrar la Agenda 2030, y ante la que tampoco se doblegan Hungría, Corea del Sur ni Japón.

 
 
 

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