¿Cómo se divide el Sionismo?
Es importante saber entender que sionismo no engloba un pensamiento único o unificado. Sea entre israelís, entre judíos observantes, entre judíos seculares como entre gente no judía existen distintas posturas respecto del sionismo.

Pro-sionista y anti-sionista. En esencia, el pro-sionismo es estar de acuerdo con que los judíos e israelís moren en su tierra. El anti-sionismo es básicamente negar este derecho, pero se mezcla, en muchos casos, más con una idea de otro tipo de anti-sionismo que se confunde con verdadero sionismo.
Es en este sentido que considero importante recalcar qué tipos de sionismo existen. Antes que nada, comprender que sionismo no es otra cosa que la modernización del antiguo pensamiento judío del Kibutz Galuyot (regreso de todos los judíos a su tierra). Sin embargo, no todos los sionistas son del mismo pensar. Ese es el caso de las corrientes sionistas políticas y sionistas religiosas.
El sionismo es el tronco de la idea, pero de ella se desprenden dos ramas que a veces chocan y a veces trabajan juntas. El sionismo político es el que primero surge del sionismo del siglo XX, aprovechando las políticas internacionales para hacer regresar a los judíos a su tierra. No obstante, existe dentro del Sionismo Político un Sionismo Político de Extrema Derecha, que busca beneficios para los grupos políticos respecto de actividades que puedan brindarles ganancias territoriales si se usa a las FDI con objetivos de expansión.
En cuanto al Sionismo Religioso, su esencia considera que los eventos mundiales se han prestado para ser “la mano de Dios” para ese retorno.
Al sionismo se opone dentro del esquema natural un Antisionismo Religioso, representado por grupo como los Satmar o Neturei Karta, que consideran que no debe haber retorno porque el pueblo está en “pecado” y solo el mesías, cuando aparezca, quitará esa culpa de ellos, y entonces sí tendrán derecho de regresar.
En el caso opuesto hay una rama que se desprende del Sionismo Religioso, que es el Sionismo Religioso de Extrema Derecha, que aboga por el uso de la fuerza para recuperar territorios bíblicos, como la totalidad de Cisjordania, o incluso Gaza.
Y existe la convergencia de los polos más extremos, aunque es la rama más minoritaria de todas, que es el Sionismo de Extrema Derecha, que une a al Sionismo Religioso de extrema Derecha con el Sionismo Político de Extrema Derecha, para usar el brazo político con fine religiosos: ambos bandos saldrían favorecidos.
Si bien, el Sionismo natural y el Sionismo Político es el que se acepta en términos generales, tanto entre los judíos e israelíes en Israel como en el extranjero. El Sionismo Religioso objetivo sigue de cerca esta línea aceptada por las mayorías religiosas. En cuanto al Sionismo Político de Extrema Derecha, tiene muy pocos partidarios (mayormente políticos) y el Sionismo Religioso de Extrema Derecha tiene un poco más de adeptos dentro de los círculos religiosos más estrictos (que son las minorías de los grupos religiosos judíos).
Los distintos brazos políticos en el Parlamento evitan un monopolio del Sionismo Político de Extrema Derecha como el de el Sionismo Religiosos de Extrema Derecha político (ya que algunos grupo del Sionismo Religioso forman parte del Parlamento israelí (la Kneset), y entre ellos hay quienes son de corte de Sionismo Religioso de Extrema Derecha que buscan aprovechar nexos que pueda haber con los Sionistas Políticos de Extrema Derecha).
1. Matices clave sobre el origen de la idea de sionismo actual.
El sionismo político histórico (fundado por Theodor Herzl) no era de "extrema derecha"; buscaba el reconocimiento diplomático e internacional para la creación de un hogar nacional judío. De este tronco original surgieron históricamente varias corrientes principales: el Sionismo Laborista/Socialista (el dominante en la fundación del Estado con David Ben-Gurión), el Sionismo General/Liberal, el Sionismo Revisionista (fundado por Ze'ev Jabotinsky, origen de la derecha política secular/Likud) y el Sionismo Religioso (fundado por el Rabino Abraham Isaac Kook).
2. Grupos como Satmar o Neturei Karta NO son "sionistas religiosos", sino antisionistas ultraortodoxos (Haredim). Rechazan el Estado de Israel porque consideran que la restitución de la soberanía judía antes de la llegada del Mesías es una transgresión teológica. Clasificarlos como una "rama del sionismo religioso" sería un error conceptual; deben definirse como la postura antisionista ultraortodoxa.
3. El Sionismo Religioso (Dati Leumi / Kipot Srugot):
El sionismo religioso dominante sostiene que el Estado de Israel es "Atjalta de-G'ula" (el comienzo de la redención mesiánica gradual) mediante el esfuerzo humano guiado por la Providencia.
4. La facción del "Sionismo Religioso de Extrema Derecha" (representada por corrientes kahanistas o mesianistas como Otzma Yehudit) busca la soberanía total sobre Eretz Yisrael (Tierra de Israel) basándose en un mandato divino no negociable.
5. La convergencia política en la Knesset:
La convergencia de la extrema derecha secular (nacionalista/seguridad) con la extrema derecha religiosa no es solo teórica; es lo que en la política israelí contemporánea conforma las coaliciones ultra-nacionalistas.
Sin embargo, el contrapeso de la democracia israelí (el Tribunal Supremo, la diversidad de la Knesset y la vibrante sociedad civil secular y liberal) ha actuado históricamente como freno institucional frente al monopolio de estas facciones extremas.
En resumen:
La Diversidad del Sionismo: Más allá del Monolito
Para comprender la realidad sociopolítica de Israel y del pueblo judío, es indispensable reconocer que el sionismo no constituye un pensamiento único ni monolítico. Tanto dentro de la sociedad israelí como en la diáspora —entre observantes, seculares y no judíos— existen múltiples y divergentes interpretaciones del concepto. En su definición más elemental, el sionismo es el movimiento de autodeterminación nacional del pueblo judío en su patria histórica; representa la formulación moderna del concepto teológico del Kibutz Galuyot (la ingesta o el retorno de los exiliados). El antisionismo, por su parte, niega fundamentalmente este derecho a la autodeterminación, aunque frecuentemente se solapa con narrativas ideológicas que distorsionan el significado real del término. El tronco común del sionismo se ha ramificado históricamente en diversas corrientes que a menudo colaboran y, en ocasiones, entran en profundo conflicto:
El Sionismo Político y Secular: Surgido a finales del siglo XIX para encauzar diplomática y legalmente la creación del Estado. De este tronco derivaron corrientes socialistas, liberales y revisionistas. Dentro del espectro del sionismo político contemporáneo, existe una extrema derecha ultranacionalista que instrumentaliza el aparato estatal y militar para fines de expansión territorial o maximización del control geopolítico.
El Sionismo Religioso (Dati Leumi): Esta corriente interpreta el establecimiento del Estado no solo como una necesidad política, sino como un proceso espiritual y providencial (Atjalta de-G'ula). Dentro de este bloque coexisten:
El Sionismo Religioso Moderado/Mainstream: Acepta el Estado de Israel, sus leyes democráticas y el marco institucional, integrándose plenamente en la sociedad y en la defensa nacional.
El Sionismo Religioso de Extrema Derecha (Mesianista): Aboga por el uso de la fuerza y la soberanía judía indivisible sobre la totalidad de los territorios bíblicos (Eretz Yisrael), anteponiendo el mandato divino a las consideraciones geopolíticas o al derecho internacional.
La Convergencia Ultranacionalista: En la política israelí moderna se observa la alianza estratégica entre la extrema derecha política secular y el sionismo religioso mesianista. Esta convergencia busca utilizar el poder legislativo y gubernamental para consolidar agendas territoriales y religiosas mutuas.
Sin embargo, la estructura parlamentaria de la Knesset y la pluralidad intrínseca de la sociedad israelí —donde el sionismo pragmático, liberal y el religioso moderado siguen representando sectores fundamentales— previenen el monopolio ideológico de los sectores más radicales, garantizando un constante e intenso debate democrático interno.




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