top of page

El misterio del 666

El misterio del 666



El numero 6 se convirtió en una cifra infame, en especial seguida de otros dos 6, o la mera cifra 600+60+6 a raíz de un pasaje del último libro del compendio llamado Biblia, el Apocalipsis (cap. 13:18). En una de las traducciones del texto en español, se puede leer:


<<Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.>>



Como sacado de alguna conferencia o entrevista hecha a Elon Musk o Bill Gates, esta profecía del año 90 d. C. expresa que la tecnología de microchips, los implantes de punto cuántico y el reconocimiento biométrico serían la regla de un futuro previo al final de esta era de la humanidad.



Si bien, el texto original griego de esta cita no un número arábigos, sino letras griegas a las cuales se les otorga un valor numérico. Es importante saber que en la cultura hebrea no existían números, sino que se utilizan las letras para dar esas equivalencias, y las letras mismas poseían un significado intrínseco.



Las letras griegas expresadas en el manuscrito griego son la Ji, la Xi y la Sigma. Interesantemente, el nombre de la letra sigma está estrechamente relacionada con la forma ‘stigma’, que aparece asociada al concepto de ‘jaragma’ (incisión subcutánea), que mal traducen como “marca” en el contexto de la tal “Marca de la Bestia”. La letra griega Ji no solo equivale numéricamente a 600, sino que representa una marca, señal o referencia; la letra Xi se socia a diversas formas de alusión a la energía vital o fuerza de vida del ser; la letra Sigma significa herida, pinchazo o picadura. De esta manera, las tres letras expresan 3 características que requieren análisis (contar, calcular, evaluar, sumar) y agrupación de los 3 significados: una marca distintiva, la energía de vida del propio ser y algo que le introducen bajo la piel. En términos modernos y tecnológicos, parece una clara referencia a algo impreso o introducido bajo la piel de la persona, y que se relaciona con su energía vital corporal.



Pero no solo tenemos esto al ver esta ecuación y evaluación observando el idioma griego. Recordemos que la lengua original del escritor judío (Juan) era el arameo, pariente del hebreo, donde la cifra 666 se corresponde con las letras Tau, Reish, Samen y Vav. Dado que el alfabeto hebreo solo tiene 22 letras – en comparación con el griego, que en la época bíblica poseía unas 26 letras -, el número natural mayor sería el 400, que equivale a la letra Tau. Dee esta manera, el 600 se toma de una Tau y una Reish, mientras el 60 de la Samej y el 6 de la Vav. Aunque la Kabalah atribuye un amplio valor a cada letra del alfabeto hebreo, resumiré que la Tau nos lleva – como en el caso griego – a una marca, la Reish se refiere al individuo (Reish viene de la palabra Resh, que es cabeza), es decir, Tau+Reish es “marca individual”, o “marca personal”. Entre los significados de Samej está el de redil o cerco, significando expresamente sostén, apoyo o establecimiento, mientras la Vav se identificaba con una clavija, estaca o astilla. Eso quiere decir que dicha “marca individual” de la persona se asocia con su “estabilidad” y con un “circuito”, conectado a una “clavija”, o similar que debe portar. Traducido a términos tecnológicos modernos, cada persona poseería una marca distintiva que estaría incrustada o transportada por el individuo (tecnología de identificación tipo wearable), de la cual dependería su estabilidad o sustento.



Pero la cosa se pone aún más interesante cuando consideramos la relevancia del traspaso de la cultura bíblica inmediatamente después de aquellos tiempos a la estructura romana. Eso convierte este marco de información al latín y a su concepción particular, ofreciendo un marco de información de refuerzo. Mientras el alfabeto hebreo posee el trasfondo del misterio divino, el griego lo tiene en un sentido del mundo y el cuerpo, pero el romano lleva esto al marco del comercio y de la ley. Esto amplifica el significado del 666 de manera magistral. El 600 en romano es DC, que en lenguaje anglosajón son las siglas de ‘domain controler’, que es un servidor en una red que gestiona la autenticación, el acceso de usuarios y las políticas de seguridad dentro de un dominio. También DC se refiere a la “corriente continua” en términos de electricidad, pero asimismo son las siglas de “data collector” (almacenamiento de información, datos). Por encima de todo, son las siglas de Distrito de Columbia, la corporación privada que controla las leyes internacionales desde el marco jurídico y comercial (la economía).



Luego tenemos el número 60, que en letras romanas es LX, siglas de lux (luz), iluminación y lujo (luxury), pero primeramente de Lex (ley), sistema jurídico. Seguidamente está el 6, que es VI, siglas de ‘visual information’ (información visual), relativa a datos percibidos a través de la vista, incluyendo imágenes, vídeos, gráficos y otros medios visuales. También es sigla de ‘virtual instrument’, que es un software que recrea el sonido de un instrumento musical en una computadora, permitiendo componer y producir música sin necesidad de instrumentos físicos. En latín, ‘Vi’ se refiere al “vino”, símbolo de mundanalidad dentro de la cultura antigua griega, mas para el romano representaba la transición de la naturaleza salvaje a la cultura ordenada (mientras que el agua era vida biológica, el vino era vida social, religiosa y política). En latín, ‘Vi’ también significa fuerza. Esencialmente, estas letras parecen englobar un sistema de tecnología de información y datos, control del sistema de ley global y del comercio.



Un dato añadido bastante curioso es cuando tomamos la numeración pitagórica para definir el 66, porque nos da la palabra anglosajona ‘fox’ (zorro), símbolo de la astucia. Es interesante saber que, mientras para los hebreos el ego y el mal fueron descritos en su cultura como una serpiente astuta, en la cultura medieval europea ése símbolo lo poseía el zorro. Es más, dentro del marco bíblico, el equivalente no reptil de la serpiente era entre los mamíferos el zorro y el chacal.





 
 
 

Comentarios


bottom of page